
lunedì, febbraio 26, 2007
martedì, febbraio 20, 2007
sabato, febbraio 17, 2007
domenica, febbraio 11, 2007
Equineida

(Se abre el telón. En la sala totalmente oscura, un caballo de madera con ocho soldados adentro.)
Aquiles: Creo que Febo asoma ya en el horizonte, estemos listos.
(Desde el fondo del escenario se ven unos haces de luz entre las hendijas de la construcción precaria. Los soldados buscan una posición cómoda)
Agamenón: Dentro de poco, soldados, deberán probar su valor, su coraje ante el enemigo, en la que será la última batalla de esta guerra, si esa es la voluntad de los dioses.
Ulises: Discúlpeme, Atrida, pero temo que debo ir al baño, pues mi vejiga así lo urge.
Agamenón: A ningún lado te irás, Odiseo, estamos cansados de tus bromas: te quedas y peleas. Y no me obliguen a seguir hablando, pues tengo la garganta a la miseria de tanto exhortar.
Ulises: (cruzándose de brazos) Odio que me digan Odiseo.
Ajax: Yo lo que sí, Agamenón, que si entro y ganamos, cuando termine la guerra violómela a Casandra.
Agamenón: ¡Nada de violaciones! Las mujeres serán apresadas y repartidas equitativamente a los soldados según el puntaje de areté que sumen en batalla. Además a Casandra la quiero para mí.
Ajax: Entonces no peleo.
Fénix: Te dije, Agamenon que si cedías ante Aquiles a todos les iba a dar cólera por cualquier cosa.
Ajax: Yo creo que a Helena, por ser la mejor y principal causa de la guerra, deberíamos repartirla entre todos. Tiene un lomo semejante al de Venus, la cinturita de Hera…
Calcas: Cuida tu vocabulario, Ajax, que hay criaturas presentes. Y además: ¿qué dijimos de llamar a los dioses por los nombres romanos?
Fénix: Jóvenes y vigorosos soldados: olvídense por un momento de las mujeres y concéntrese en la pelea que se acerca.
Pirro: ¿Qué es un lomo, papi?
Aquiles: (propinándole un revés) Cállate, hijo, debes comportarte como un soldado. Y cuántas veces te dije que no me digas papi delante de los Mirmidones.
Calcas: Augurio de último momento: Clitemnestra, esposa del presente atrida, estaría disfrutando de una situación sumamente amorosa con su sobrino Egisto.
Agamenón: (tomándose el rostro con ambas manos)¡Con Egisto, no lo puedo creer! Le pedí especialmente a Hera que no me haga cornudo… ya va a ver cómo le dejo el templo.
Fénix: A no pensar más en mujeres, soldados, que es otra nuestra empresa ahora.
(Ya amaneció totalmente. Un ejército de 200 troyanos ingresa cantando a la escena y comienza a empujar el caballo hacia fuera)
Ajax: No cantarán tan contentos cuando me vean con la espada, a menos que la muerte les interese por algo en especial.
Fénix: A propósito de muertes, ¿hubo tiempo de hacer todos los sacrificios y libaciones que planeamos?
Ulises: Medianamente, quemamos cinco bueyes y una pata de cordero. El vino nos lo tomamos.
(El caballo ya desapareció por un costado y se escuchan las voces desde afuera)
Fénix: Para tomar Troya alcanza, pero te regalo la vuelta a casa…
Agamenón: ¡Shht! Soldados, que tenemos que salir.
(Se cierra el telón)
Aquiles: Creo que Febo asoma ya en el horizonte, estemos listos.
(Desde el fondo del escenario se ven unos haces de luz entre las hendijas de la construcción precaria. Los soldados buscan una posición cómoda)
Agamenón: Dentro de poco, soldados, deberán probar su valor, su coraje ante el enemigo, en la que será la última batalla de esta guerra, si esa es la voluntad de los dioses.
Ulises: Discúlpeme, Atrida, pero temo que debo ir al baño, pues mi vejiga así lo urge.
Agamenón: A ningún lado te irás, Odiseo, estamos cansados de tus bromas: te quedas y peleas. Y no me obliguen a seguir hablando, pues tengo la garganta a la miseria de tanto exhortar.
Ulises: (cruzándose de brazos) Odio que me digan Odiseo.
Ajax: Yo lo que sí, Agamenón, que si entro y ganamos, cuando termine la guerra violómela a Casandra.
Agamenón: ¡Nada de violaciones! Las mujeres serán apresadas y repartidas equitativamente a los soldados según el puntaje de areté que sumen en batalla. Además a Casandra la quiero para mí.
Ajax: Entonces no peleo.
Fénix: Te dije, Agamenon que si cedías ante Aquiles a todos les iba a dar cólera por cualquier cosa.
Ajax: Yo creo que a Helena, por ser la mejor y principal causa de la guerra, deberíamos repartirla entre todos. Tiene un lomo semejante al de Venus, la cinturita de Hera…
Calcas: Cuida tu vocabulario, Ajax, que hay criaturas presentes. Y además: ¿qué dijimos de llamar a los dioses por los nombres romanos?
Fénix: Jóvenes y vigorosos soldados: olvídense por un momento de las mujeres y concéntrese en la pelea que se acerca.
Pirro: ¿Qué es un lomo, papi?
Aquiles: (propinándole un revés) Cállate, hijo, debes comportarte como un soldado. Y cuántas veces te dije que no me digas papi delante de los Mirmidones.
Calcas: Augurio de último momento: Clitemnestra, esposa del presente atrida, estaría disfrutando de una situación sumamente amorosa con su sobrino Egisto.
Agamenón: (tomándose el rostro con ambas manos)¡Con Egisto, no lo puedo creer! Le pedí especialmente a Hera que no me haga cornudo… ya va a ver cómo le dejo el templo.
Fénix: A no pensar más en mujeres, soldados, que es otra nuestra empresa ahora.
(Ya amaneció totalmente. Un ejército de 200 troyanos ingresa cantando a la escena y comienza a empujar el caballo hacia fuera)
Ajax: No cantarán tan contentos cuando me vean con la espada, a menos que la muerte les interese por algo en especial.
Fénix: A propósito de muertes, ¿hubo tiempo de hacer todos los sacrificios y libaciones que planeamos?
Ulises: Medianamente, quemamos cinco bueyes y una pata de cordero. El vino nos lo tomamos.
(El caballo ya desapareció por un costado y se escuchan las voces desde afuera)
Fénix: Para tomar Troya alcanza, pero te regalo la vuelta a casa…
Agamenón: ¡Shht! Soldados, que tenemos que salir.
(Se cierra el telón)
sabato, gennaio 27, 2007
Sepamos disculpar
martedì, gennaio 16, 2007
venerdì, gennaio 12, 2007
sabato, gennaio 06, 2007
domenica, dicembre 31, 2006
sabato, dicembre 23, 2006
mercoledì, dicembre 20, 2006
venerdì, dicembre 15, 2006
martedì, dicembre 12, 2006
martedì, dicembre 05, 2006
XII Certamen de Profesía
sabato, dicembre 02, 2006
lunedì, novembre 27, 2006
mercoledì, novembre 22, 2006
sabato, novembre 18, 2006
martedì, novembre 14, 2006
giovedì, novembre 09, 2006
Los Regios Días de Bruno D.
domenica, novembre 05, 2006
mercoledì, novembre 01, 2006
-ívoros
- ¿Bifecito con ensalada?
- No, gracias, ensalada sola
- ¿No te vas a comer un bifecito, Enrique?
- No, no como carnes
- ¿Sos vegetariano?
- Si te gusta decirlo así... como nomás asado.
- Una rama autóctona del partido vegetariano, che.
- Callate, pelotudo
- -Y vos, Lucrecia, ¿un bifecito con ensalada? ¿o también te dan lástima las vacas?
- Yo nunca hablé de lástima
- No, a mí ser vegetariano me parece una taradez
- ¿Sos carnívora?
- No, tampoco. Yo creo que los vegetales, como único eslabón de la cadena alimenticia que produce su propio alimento, tienen más derecho a la vida que los animales, que nosotros mismos.
- ¿Derechos? Son plantas, qué derechos pueden tener… para tener derechos tienen que tener responsabilidades, y las plantas no tienen ni siquiera sentimientos.
- ¿Qué sabés? Yo cuando veo una planta me doy cuenta, si está contenta, si está caída. Que no lo expresen verbalmente no significa que no tengan sentimientos ¿o los mudos para vos no tienen sentimientos? A comer mudos, entonces.
- Qué tiene, los chinos se comen los perros
- Pero callate, gustavo, no vas a comparar eso con comer gente. Pasame la sal.
Gustavo pasa la sal en la mano a Lucrecia.
- Para mi comer perros es peor, ¡son el mejor amigo del hombre! Yo no tengo ningún amigo mudo.
- Mirá: la diferencia entre comer mudos y comer plantas es que las plantas no pueden sentir porque no tienen cerebro.
-Porai no un cerebro como estás acostumbrado a concebirlo vos, como te lo dan en la carnicería, pero tienen. Cuando les falta agua, por ejemplo, se ponen tristes, yo me doy cuenta. O si les abono abono la tierra crecen más fuertes y con más ganas, como una persona.
- Se ponen contentas si les tirás bosta, ves. Eso es porque no tienen cerebro, escuchame.
- Ay, callate, Enrique, estás discutiendo por discutir.
Se quedan todos callados unos segundos comiendo. La sal vuelve a la mano de Lucrecia, y después queda en la mesa. Ahora Enrique se para, se sirve agua, y se vuelve a sentar.
- Para mí está mejor comer perro que vaca.
- ¿Cómo?
- Claro, hay que dar y recibir. La vaca se come el pasto, pero a cambio da la leche. El perro come, come y come y nada. Nomás resta, porque come y no produce.
- ¿y qué te vas a hacer, canino lácteo non ovo?
- No, digo nomás, que es injusto.Si, o sino habría que comer coreanos.
- No, gracias, ensalada sola
- ¿No te vas a comer un bifecito, Enrique?
- No, no como carnes
- ¿Sos vegetariano?
- Si te gusta decirlo así... como nomás asado.
- Una rama autóctona del partido vegetariano, che.
- Callate, pelotudo
- -Y vos, Lucrecia, ¿un bifecito con ensalada? ¿o también te dan lástima las vacas?
- Yo nunca hablé de lástima
- No, a mí ser vegetariano me parece una taradez
- ¿Sos carnívora?
- No, tampoco. Yo creo que los vegetales, como único eslabón de la cadena alimenticia que produce su propio alimento, tienen más derecho a la vida que los animales, que nosotros mismos.
- ¿Derechos? Son plantas, qué derechos pueden tener… para tener derechos tienen que tener responsabilidades, y las plantas no tienen ni siquiera sentimientos.
- ¿Qué sabés? Yo cuando veo una planta me doy cuenta, si está contenta, si está caída. Que no lo expresen verbalmente no significa que no tengan sentimientos ¿o los mudos para vos no tienen sentimientos? A comer mudos, entonces.
- Qué tiene, los chinos se comen los perros
- Pero callate, gustavo, no vas a comparar eso con comer gente. Pasame la sal.
Gustavo pasa la sal en la mano a Lucrecia.
- Para mi comer perros es peor, ¡son el mejor amigo del hombre! Yo no tengo ningún amigo mudo.
- Mirá: la diferencia entre comer mudos y comer plantas es que las plantas no pueden sentir porque no tienen cerebro.
-Porai no un cerebro como estás acostumbrado a concebirlo vos, como te lo dan en la carnicería, pero tienen. Cuando les falta agua, por ejemplo, se ponen tristes, yo me doy cuenta. O si les abono abono la tierra crecen más fuertes y con más ganas, como una persona.
- Se ponen contentas si les tirás bosta, ves. Eso es porque no tienen cerebro, escuchame.
- Ay, callate, Enrique, estás discutiendo por discutir.
Se quedan todos callados unos segundos comiendo. La sal vuelve a la mano de Lucrecia, y después queda en la mesa. Ahora Enrique se para, se sirve agua, y se vuelve a sentar.
- Para mí está mejor comer perro que vaca.
- ¿Cómo?
- Claro, hay que dar y recibir. La vaca se come el pasto, pero a cambio da la leche. El perro come, come y come y nada. Nomás resta, porque come y no produce.
- ¿y qué te vas a hacer, canino lácteo non ovo?
- No, digo nomás, que es injusto.Si, o sino habría que comer coreanos.
martedì, ottobre 31, 2006
giovedì, ottobre 26, 2006
domenica, ottobre 22, 2006
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